– El Mayo Zambada’, la confesión histórica y los efectos que causa en México y Estados Unidos. – El fundador del Cártel de Sinaloa se declaró culpable de múltiples cargos relacionados con el tráfico de drogas, en un tribunal de Nueva York. Su declaración marca un hito en la lucha contra el narcotráfico y tiene importantes repercusiones, dejó en claro que no revelará nombres de funcionarios y autoridades sobornadas.
por Christian García Muñoz y Linaloe R. Flores| Ilustración: Fernando Estrada| Reporte Indigo |26 de Agosto de 2025 00:08 hs. Ismael “El Mayo” Zambada, líder histórico del Cártel de Sinaloa, se declaró culpable, en un hecho inédito, de haber creado y dirigido durante 50 años una de las mayores organizaciones criminales de la historia. Aunque ya había evadido la pena de muerte el pasado 5 de agosto, con esta confesión se confirma que pasará el resto de su vida en una prisión estadounidense.
Su abogado, Frank Pérez, señaló, al finalizar la audiencia, que no habrá mayor cooperación de Zambada tras la declaración, aunque las implicaciones de los detalles de la operación y la red de complicidades, apenas comienzan. Se cierra un capítulo de la historia del narcotráfico en México, pero se abre un sinfín de posibilidades.
Durante la audiencia en la Corte de Brooklyn, Zambada admitió su papel en la organización criminal y aceptó su culpabilidad en los cargos de narcotráfico, lavado de dinero y uso de armas. Además de haber conspirado contra la Ley Rico (Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por el Crimen Organizado), debido a su participación en blanqueo de capitales, asesinatos y secuestros relacionados con el narcotráfico.
Con esta declaración de culpabilidad, de acuerdo con la agencia EFE, “El Mayo” evita ser procesado en un juicio público, pero pierde su derecho a revocar la sentencia que le impondrá el juez encargado Brian M. Cogan y que será probablemente de cadena perpetua.
“Reconozco el gran daño que las drogas han provocado a Estados Unidos, México y otros lugares. Asumo la responsabilidad y pido perdón a aquellas personas que se hayan visto afectadas por mis acciones”, dijo Zambada durante su declaración de culpabilidad.
También aceptó haber promovido la corrupción de policías, militares y políticos en México. Sin embargo, su abogado aseguró que no revelará nombres de personas implicadas: «La información de ‘El Mayo’ Zambada se queda con ‘El Mayo’ Zambada», señaló al salir de la Corte.
Ante la insistencia sobre este asunto, Pérez afirmó que el cofundador del Cártel de Sinaloa no revelará nombres de las personas a las que sobornó durante su carrera delictiva: “Él no va a hablar de nadie”.
Zambada, quien actualmente tiene 77 años, fue arrestado el 25 de julio de 2024 en en el aeropuerto de Santa Teresa (Nuevo México) y enfrentaba cargos que incluían conspiración para distribuir grandes cantidades de metanfetaminas, heroína y cocaína. Su declaración de culpabilidad se produce en un contexto de creciente presión internacional sobre el narcotráfico y la violencia asociada a los cárteles en México.
“El Mayo” morirá en la cárcel
El Departamento de Justicia del gobierno estadounidense notificó, el pasado 5 de agosto, que no buscaría la pena de muerte contra Ismael Zambada. El fiscal del caso, Joseph Nocella informó tal determinación al juez Brian Cogan, quien preside el juicio en la Corte de Nueva York.
El documento firmado por el fiscal y otros abogados del caso señala que “la fiscal general (Pam Bondi) ha autorizado y ordenado a esta oficina no buscar la pena de muerte en contra del acusado”.
Por su parte, Pam Bondi, ofreció una conferencia de prensa horas después de terminada la audiencia, en la que aseguró que el exlider del Cártel de Sinaloa pasará el resto de su vida en una prisión federal de Estados Unidos.
«Anunciamos una victoria para el Departamento de Justicia, el capo de la droga (…) conocido como ‘El Mayo’, confesó una vida de crimen al servicio del Cártel de Sinaloa, una organización terrorista extranjera.
«Gracias al trabajo de nuestros agentes ‘El Mayo’ pasará el resto de sus días tras las rejas. Morirá en una prisión de Estados Unidos, donde pertenece», dijo Bondi.
Agregó que esta declaración de culpabilidad representa un acercamiento al objetivo de las autoridades estadounidenses de eliminar a los cárteles de la droga y a las organizaciones criminales trasnacionales, “que inundan a nuestro país con drogas, traficantes de personas y homicidas”.
Rafael Caro Quintero y Vicente Carrillo Fuentes, alias “El Viceroy”, otros capos recientemente entregados al gobierno de Estados Unidos por autoridades mexicanas, recibirán el mismo beneficio, que apunta a un pacto entre fiscales y defensas para lograr acuerdos de culpabilidad.
Aumento de la violencia en Sinaloa
En julio de 2024, tras la detención de “El Mayo” en Estados Unidos, la reacción al interior del Cártel de Sinaloa fue inmediata, debido a la división entre los hijos de éste último y los de “El Chapo” Guzmán.
El llamado cofundador del Cártel de Sinaloa fue arrestado luego de aterrizar en el aeropuerto de Santa Teresa (Nuevo México) en una avioneta junto a Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de “El Chapo”, quien presuntamente le tendió una trampa para entregarlo a las autoridades de Estados Unidos.
Este hecho sentó el primer precedente del aumento de la violencia en Sinaloa, como reacción ante la captura del líder histórico del narcotráfico, lo cual se agravó luego de la entrega de Zambada, junto con otros delincuentes, al gobierno estadounidense.
Sinaloa se vio afectado por una ola de violencia. Los enfrentamientos los protagonizan la facción de los “Mayitos”, liderada por Ismael Zambada Sicairos, hijo de “El Mayo”, y la de los “Chapitos”, comandada por Iván Archivaldo Guzmán y Jesús Alfredo Guzmán, hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.
La batalla por el control de la plaza de Sinaloa, una de las más importantes a nivel nacional, sigue a la fecha y la declaración de culpabilidad de Ismael «El Mayo» Zambada representa un momento decisivo en la lucha contra el narcotráfico. Con repercusiones que se extenderán más allá de las fronteras de Estados Unidos, este caso podría redefinir las dinámicas del crimen organizado y la política de seguridad en México.
La atención ahora se centra en cómo las autoridades manejarán las consecuencias de esta declaración y qué medidas se tomarán para abordar la crisis del narcotráfico en la región.
De ‘fantasma’ a la confesión: ‘El Mayo’
Después de medio siglo de persecución, publicación de recompensas, investigaciones abiertas y atribuciones de actos criminales, Ismael “El Mayo” Zambada García empezó a vivir el epílogo de su propia historia con la declaración de su culpabilidad que implica un futuro en una prisión estadounidense hasta el último de sus días.
A Ismael “El Mayo” Zambada, de 76 años de edad, con supuestos refugios en Sinaloa, Sonora y Durango, se le atribuyó de manera extrajudicial la fundación del llamado Cártel de Sinaloa, una estructura cuya complejidad no ha logrado ser explicada por especialistas ni autoridades. Ahora, para la biografía del hijo de Jesús Zambada y María García –agricultores de maíz y frijol en los años 30– se cuenta con su propia confesión. Aunque no la nombró así, admitió ser el jefe de una gran red criminal que operó durante más de medio siglo.
Lo cierto es que esta es la conclusión de una vida de bajo perfil. La historia de vida de Ismael Zambada García se difumina en estudios que se concentraron en su criminalidad, sin datos certeros de la forma en que creció.
Su imagen en sus etapas de juventud o madurez está contenida en muy pocas fotos que son, en su mayoría, el registro de fiestas como bautizos o bodas en las que él era, en el supuesto, el padrino.
Sus acciones y estilos pasaron a los corridos, a veces como el centro de una supuesta epopeya, pero otras solo como referente. Entre piezas grabadas o solo cantadas en las rancherías o en las calles de Culiacán, hay cientos de corridos que hablan de cómo fue su vida en libertad. En conjunto no solo describen a un hombre dispuesto a matar; sino a un “patrón” de negocios que brindaban empleo. “El macho prieto” y “El compa 20”, lo nombran Los Cuates de Sinaloa cuyo desarrollo musical ocurrió en Phoenix, Arizona.
Fueron los corridos los que contaron que “El Mayo” fue el orquestador del gran despliegue táctico cuando tropas de civiles armados se desplegaron en Culiacán, Sinaloa, porque Ovidio Guzmán López –hijo del “Chapo” Guzmán, quien también enfrenta a la justicia de Estados Unidos– había sido detenido por el Ejército mexicano el 17 de octubre de 2017. Una balacera sin precedentes se desató durante más de cinco horas. “Jueves negro”, acordó llamar a la jornada la prensa local. Y fueron justo estas piezas musicales las que dieron cuenta que uno de los intereses y móviles del capo ahora confeso era “liberar a sus hijos” quienes habían caído en prisión.
Nacido en tierra de capos
“El Mayo” nació en 1949. La generación de narcotraficantes famosos oriundos de Sinaloa a la que perteneció (en la que está Rafael Caro Quintero y Joaquín Guzmán Loera), se gestó en Badiraguato, en la sierra. Ismael Zambada García vio la primera luz en El Álamo, una ranchería de Culiacán, la capital del estado. Hoy es un poblado de no más de 50 viviendas cruzado por la pobreza que también permea en la sierra badiraguatense.
Como a ese grupo, al “Mayo” se le atribuye en sus primeras etapas tráfico de mariguana hacia Estados Unidos. Ahora, tras más de 50 años de operaciones, debe responder por fabricación y venta de heroína y fentanilo. De cientos de asesinatos. Además, de un sofisticado mecanismo de sobornos a autoridades mexicanas y estadounidenses que permitió ese bajo perfil con el que se escabulló durante cinco décadas.
Él mismo se describió como un fugitivo en la entrevista que de manera extraordinaria le concedió al periodista Julio Scherer García en 2010. “Huí por el monte, del que conozco los ramajes, los arroyos, las piedras, todo. A mí me agarran si me estoy quieto o me descuido, como al ‘Chapo’. Para que hoy pudiéramos reunirnos, vine de lejos. Y en cuanto terminemos, me voy”.
La descendencia dentro de la organización
Siempre detrás, como “el jefe” que elegía la elegancia de no protagonizar, su presencia era como la de un fantasma. Mientras, en los hechos, en la realidad de los juzgados, personas y familiares cercanos a su figura eran llamados a rendir cuentas. De ocho hijos, tres se involucraron de manera directa con las actividades ilícitas que él dirigía.
Entre 2010 y 2019, sus hijos Ismael Zambada Imperial, alias “El Mayito Gordo” y Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”, así como su hermano Jesús “El Rey” Zambada, fueron detenidos en México y extraditados a Estados Unidos.
Todos, como ahora lo hace él mismo, colaboraron con la justicia de Estados Unidos. Jesús y Vicentillo Zambada fueron testigos en el juicio en contra de “El Chapo” en Nueva York en 2019.
Ismael Zambada “El Mayito Gordo” fue dejado en libertad “supervisada” por una Corte del Distrito del Sur de California en 2022, tras nueve años en prisión. Este año, esa condición está por cumplirse.
Vicente Zambada “El Vicentillo” también fue liberado de manera condicional en 2021, y continuó como “testigo protegido”. Ahora,
según la resolución de los fiscales de Nueva York dada a conocer por el periodista Keegan Hamilton, hay posibilidades de que Zambada Niebla (el hijo) sea llamado a testificar en contra de Zambada García (el padre). Otro de sus hijos, Serafín Zambada Ortiz, fue detenido en Arizona en 2013 y liberado cinco años después.
Pero él, que jamás habló en público, le puso con su confesión el fin a una era de narcotraficantes mexicanos de la vieja guardia que tenía ciertos códigos. En los 70, 80 y 90 del siglo pasado, se les identificaba porque sus acciones las realizaban lo más lejos posible de la población civil y si caían, se defendían solos.
En apariencia, “El Mayo” cumplió con esos supuestos códigos ocultos. El 25 de julio de 2025 se entregó, aunque se habla también de una traición de Joaquín Guzmán López, a las autoridades de Estados Unidos, en un aeropuerto de El Paso, Texas. Tras el evento, una cadena de hechos violentos se desató en Sinaloa, el estado donde se atribuye estuvo siempre su base de operaciones.
Ayer, con voz baja y en español –según relataron periodistas con acceso a su audiencia– admitió que su vida criminal se inició en 1969. Que él era el jefe de una gran red criminal que incluso, creía, era la más grande hasta ahora. Su abogado Frank Pérez, al salir, declaró que su defendido no buscará incriminar a terceros. “La información de ‘El Mayo’ Zambada se queda con ‘El Mayo’ Zambada”, exclamó.